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Como mencioné en el artículo anterior, en estos días tuve la oportunidad de conocer las historias de dos figuras públicas que tuvieron un camino más largo a la maternidad. 

El caso de Gabrielle Bernstein es muy diferente al de Michelle Obama, en su libro “The Universe has your back” (2016) habla de cómo en un momento de su vida tenía todo planeado, empezó a rechazar ofertas de trabajo para el siguiente año por que ya iba a estar embarazada y quería cuidarse. El embarazo no sucedió en ese momento, en cierta forma dejó pasar muy buenas oportunidades de trabajo y la espera de su hija fue más larga y lo conocerá en diciembre de este año.

Dentro de sus aprendizajes menciona los siguientes:

  • El deseo de ser madre me llevó en un gran proceso de sanación, recuperación y de crecimiento personal. Y por medio de esta experiencia aprendí el verdadero significado de la entrega (surrender).
  • Antes de ser madre para cuidar a otra persona tenía que aprender como cuidarme a mí misma.
  • Cuando trataba de controlar regresaba a mis bases espirituales.
  • Entregar mis planes me permitió observar que el Universo tenía un mejor plan y su propio tiempo.

Esto me llevó a reflexionar de como muchos estamos muy acostumbrados a planear nuestra vida, a poner objetivos para el año y trabajar o esforzarnos para cumplirlos.  En cierta forma tener control de todas estas cosas nos da seguridad. Resulta que cuando queremos un embarazo, hay miles de variables que no están en nuestras manos y sin embargo luchamos por controlar todas. Cuando en realidad, lo único que podemos controlar es la forma en que vivimos el momento presente. La elección de si vivimos esa espera desde un lugar de miedo y cuestionamiento o si lo hacemos desde un lugar de amor y esperanza.  Soltar ese control es algo a lo que no estamos muy acostumbrados.

También creemos que tenemos todas las respuestas y se nos olvida que hay una fuerza divina (Dios, amor, Universo, el nombre que resuene con cada uno de nosotros) que sabe que es lo mejor para nosotros, las lecciones que debemos aprender en el camino y el tiempo perfecto. Cuando entregamos nuestros deseos a esta energía se logra restablecer la conexión con nuestro ser, con nuestra intuición, con el amor. Nos permitimos soltar y confiar. 

En este afán de controlar nuestro futuro, posponemos nuestros sueños y planes, olvidando lo que si está presente en nuestras vidas: la pareja, trabajo, amigos, paseos, nosotras mismas.  Conectar con todas estas áreas de nuestra vida nos devuelve al presente, a disfrutarlo, a cuidarnos y desde ese lugar de amor y sabiduría continuar tomando las acciones para formar la familia.

¿Si has tenido dificultades para tener hijos, podrías ver que te ha enseñado el proceso?

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